paisajes sonoros

La importancia de los sonidos en la calidad de vida ha llevado a introducir en la planificación urbana el concepto de paisaje sonoro, acuñado en 1977 por el músico R. Murray Schafer, para hablar del sonido no como un elemento físico del medio, sino como elemento de comunicación e información entre el hombre y el medio; véase como ejemplo la comunicación de José A. Gálvez (Coordinadora Estatal de Ciencias Ambientales) al Congreso Nacional del Medio Ambiente 2012.

Esta importancia se refuerza con la reciente publicación de una investigación que relaciona el aumento de la mortalidad por causas respiratorias con el ruido ambiental de las ciudades, hasta ahora sólo relacionado con las partículas contaminantes generadas por el tráfico. Las conclusiones de esta investigación, llevada a cabo por científicos del Instituto de Salud Carlos III, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Comunidad Madrid, acaban de publicarse en la revista European Respiratory Society.

Los datos que este estudio saca a la luz son un importante argumento sanitario para que la reducción del ruido provocado por tráfico esté bien presente en la agenda política y en la conciencia ciudadana. Sin embargo, la mejora de la salud pública no es el único argumento: la influencia del ruido en el imaginario colectivo y en la justicia social son también motivos que refuerzan la importancia de este asunto.

En cuanto al imaginario colectivo, o de manera sencilla, la imagen generalizada (formas, símbolos, mitos…) que un colectivo comparte en un momento determinado, el ambiente sonoro de nuestras calles y plazas es un telón de fondo que nos acompaña en nuestros paseos influyendo en nuestra salud y en nuestro estado de ánimo, en cómo son percibidas por el colectivo de sus ciudadanos y en la elección de los itinerarios por los que caminamos: evitamos calles en las que el ruido del tráfico nos perturba o simplemente nos obliga a elevar el tono de voz en nuestras conversaciones, a favor de calles más tranquilas y amables. ¿Podría decirse entonces que el tráfico motorizado degrada la imagen colectiva de unas calles respecto a otras?

En cuanto a la justicia social: las investigaciones científicas demuestran repetidamente que, por diversas causas, los altos niveles de tráfico motorizado en los ambientes urbanos perjudican la salud de sus habitantes. Sin embargo estos niveles no son homogéneos, sino que varían en función de la ciudad, el barrio, o incluso la calle, creando entornos que, a priori, son más saludables que otros (no hay más que pensar en uno de esos barrios residenciales alejados de la ciudad en los que el único tráfico motorizado es el de los residentes). ¿Podría decirse entonces que quienes tienen más recursos económicos pueden elegir vivir en entornos más saludables, frente a quienes no pueden elegir?

Si las respuestas a las preguntas anteriores son afirmativas, habrá que subrayar que el ruido es otro de los aspectos por los que el tráfico motorizado es un factor de desigualdad urbana: reduce la visibilidad de comercios y negocios situados en calles poco agradables para el tránsito peatonal, provoca la expulsión de vecinos hacia entornos más habitables y deteriora la salud de aquellos que no pueden elegir vivir en otros lugares.

A modo de pequeño experimento, sin ninguna pretensión científica, hemos grabado diferentes paisajes sonoros de la ciudad de Granada recogidos a lo largo de un paseo realizado entre las 13.00 y las 14.00 del pasado sábado 8 de febrero. ¿Qué información nos proporcionan estas ocho grabaciones de un minuto? ¿Seríamos capaces de reconocer estos lugares sólo por sus sonidos?

Como resultado de este paseo auditivo extraemos algunas sencillas conclusiones:

  • Cuanto mayor es la presencia sonora de los vehículos menos agradable es el paisaje. Esto es obvio, pero hay que decirlo.

  • Los fragmentos de conversaciones, melodías callejeras o músicas que se cuelan desde un balcón producen conexiones instantáneas con otros y nos recuerdan que no estamos solos.

  • los mercados en la calle son referencias urbanas fundamentales; a diferencia de lo que ocurre con los comercios cerrados extienden su influencia a su entorno inmediato y nos permiten orientarnos.

  • nos gusta escuchar a los pajarillos.

  • no es admisible que los autobuses, uno de los emblemas de la movilidad sostenible, hagan tanto ruido: es urgente cambiar a modelos eléctricos.

  • las motos, que quieren tener también su papel como aliadas de la movilidad sostenible, no pueden ser tan ruidosas ni tan agresivas.

Afinando bien el oído podemos extraer una conclusión quizás un poco más elaborada: los “espacios compartidos”, aquellos que se formalizan en plataforma única, sin aceras, semáforos, señales, ni pasos de cebra, provocan una notable restricción en la potencia sonora producida por los vehículos. Si escuchamos atentamente, podemos identificar tres calles por las que, en el momento de esta grabación, el tráfico motorizado no es continuo sino esporádico: Gracia, Fortuny y Pedro Antonio de Alarcón, sin embargo la diferencia entre sus paisajes sonoros es drástica:

  • en la primera (equivalente a lo que en el PMUS Granada  se ha llamado calle 20: plataforma única y velocidad máxima 20km/hora) los conductores se saben en un espacio por el que pueden pasar, pero en el que el peatón tiene preferencia: adecúan su velocidad a la de éste, sin necesidad de frenazos o violentas arrancadas.

  • en las dos segundas, (marcadas por el PMUS Granada como futuras calles 20), los conductores no mantienen velocidades constantes, sino que, alentados por la seguridad de poseer un carril exclusivo, avanzan frenando y acelerando entre semáforos, convirtiéndose éstos en los puntos de la calle donde se producen los máximos picos de potencia sonora debido a la aceleración tras su puesta en verde. Es llamativo que estas calles configuran ambientes sonoros aún más estresantes que otros con mayor intensidad de tráfico, como la llamada “Rotonda del Helicóptero”. Otra cosa son las cualidades espaciales de este cruce, ya dudosamente urbano….

Sin duda, es el momento de exigir paisajes sonoros urbanos más humanos y equitativos. La reducción de la velocidad y cantidad de desplazamientos motorizados en nuestras calles, el aumento de “espacios compartidos” y la mejora técnica de los propios vehículos (por ejemplo, vehículos eléctricos a precios asequibles) son los primeros pasos para este cambio.

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4 comentarios
  1. Muy bien ¡ qué placer poder observar que alguien diga algo !

    Ana, tienes mi absoluta admiración y respeto

    Enviado desde mi iPad

    • Muchas gracias, José Luis. Tu apoyo nos anima enormemente.

      Por cierto, el post contiene un pequeño vídeo-experimento: creo que no aparece en la versión del correo que envían en la propia alerta.

  2. Raya Ruiz, Juan dijo:

    Me ha gustao mucho…obvio pero hay que decirlo….espacios compartidos, plataforma nica, etc. son conceptos e ideas que deben incorporarse a lenguaje de la calle…. Quisiera saber si hay algn trabajo hecho sobre “el valor del paisaje” en todos los aspectos posibles; me constas que hay sitios como la baha de rio Janeiro, – o ms cerca – la Toscana, o hasta la Serra de Tramontana en Mallorca son “patrimonio de la humanidad”.

    Saludos

    Juan raya

    _____

    • dacama dijo:

      Estimado Juan Raya,

      Hay miles de enfoques posibles sobre el paisaje, si entendemos éste principalmente como un entorno transformado por las personas. Cada día le salen nuevos adjetivos (data, manufactured, sound, emocional, third… landscape)
      Si te interesan estos temas te sugiero que le eches un vistazo a la bibliografía de la asignatura que llevo en el master de urbanimo “el proyecto del espacio público y el paisaje” de la Universidad de Granada.

      Para una visión general y sintético de términos y enfoques más o menos actuales:
      -COLAFRANCESCHI, Daniela (2007). Landscapes +. 100 palabras para habitarlo. Barcelona: Gustavo Gili.
      Para un enfoque poético-científico, un ejemplo maravilloso es:
      -RECLUS, Elisee (1986), El arroyo. Valencia: Media Vaca.
      Para una revisión de enfoques relevantes en la historia del proyecto del paisaje:
      -ÁBALOS, Iñaki, Atlas pintoresco. Vol. I. Observatorio. Vol. II. Viajes. Barcelona: GG(2005-2008). –Naturaleza y artificio(ed.)(2009) Ed. GG.

      Y por si no conocías TED, y te gusta la fotografía, te sugiero le eches un vistazo a estas minipresentaciones:

      Saludos

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